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“Etiquetas hacemos pero corazones no sabemos”

29 | 11 | 2020
 “Etiquetas hacemos pero corazones no sabemos”

Por Bernardita Nercasseau:
Todo lo dicho es dicho por alguien
Me encanta esa frase de Maturana y siempre la tengo presente. Me ha enseñado sobre multiversos, empatía y humildad. Ver más allá de mi horizonte y comprender que en la diversidad está la riqueza.
A partir de esta frase, me gusta pensar también que “todo lo sentido es sentido por alguien”. Porque existen tantas definiciones de emoción como autores hay en el mundo. Y sí que los hay.
Es interesante dar cuenta que las emociones son tan personales y únicas como la temperatura: para mí el frío probablemente es muy distinto que para ti. Afortunadamente, con la temperatura no tenemos etiquetas lapidarias o limitantes; si soy “friolenta” no implica que sea algo negativo o positivo. No tiene un valor asociado. Simplemente es. Qué ganas de que pasara lo mismo con las etiquetas que usamos en las personas para referirnos a su mundo emocional: “es muy sensible”, “llora por todo”, “demasiado feliz”, “triste como depresiva/o”...

Sin embargo, denominamos a las personas y las definimos a partir de sus emociones más frecuentes o muchas veces, -lo que es peor- con la primera impresión, posicionándola en un valor específico que puede ser positivo o negativo.

Lo más lamentable de este fenómeno tan común son dos cosas:
1. Es que a partir de esa “etiqueta emocional” tapamos a la persona sin dar espacio para conocerla realmente, perdiéndonos así la oportunidad de familiarizarnos en un mundo emocional distinto al nuestro, legitimándolo como un otro.
2. Como todo lo dicho es dicho por alguien, lo más probable es que esa etiqueta sólo provenga desde nuestra experiencia emocional y no tenga nada que ver con la otra persona.

Por lo mismo, tenemos que tomar conciencia de estos pequeños actos cotidianos que están tan impuestos socialmente y pasan a estar impregnados en nosotros. Y en ese sentido, dar cuenta que existen tantos mundos emocionales como emociones y que es necesario respetar y MENTALIZAR (en palabras de Lecannelier) al otro como legítimo otro.

Así, estar atentos que “etiquetas hacemos pero corazones no sabemos” y estar abiertos a aceptar el mundo emocional de un otro que decide compartirlo con nosotros. Porque eso, es un regalo.

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